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Mulebuy SpreadsheetLey del metal

La ley española de metales preciosos y el punzón de contraste, leídos para comprar joyas de fuera

La Ley 17/1985 sobre objetos fabricados con metales preciosos y su reglamento, el Real Decreto 197/1988, deciden qué puede llamarse platino, oro o plata en una tienda española. Los hemos leído en su texto consolidado del BOE el 19/10/2026 y aquí los resumimos artículo por artículo, con una advertencia: es nuestra lectura para entender fichas de joyería, no asesoramiento jurídico.

Qué es la «ley» de un metal según el artículo 3

Para la Ley 17/1985 solo hay tres metales preciosos: platino, oro y plata (artículo 1). La «ley» es la proporción en peso de metal puro dentro de la aleación, expresada en milésimas con un número de tres cifras, y tiene que ser la misma en todo el cuerpo del objeto (artículo 3).

El reglamento lo concreta: todas las partes de una pieza deben tener la misma composición, salvo las soldaduras (artículo 39), y solo admite metal común en piezas técnicas como cierres, pasadores o bisagras, siempre que se distinga a simple vista o lleve grabado «metal» o «mtl» (artículo 54).

Quedan fuera de la ley, entre otros, las materias primas que no se venden al público, las piezas de uso médico o científico, las antigüedades de más de cien años y las monedas con curso legal (artículo 2). El BOE recuerda que el texto consolidado es informativo; la versión con valor legal es la publicada. Puedes leerlo en la ficha consolidada de la Ley 17/1985.

Las leyes admitidas para platino, oro y plata

El artículo 9 de la ley, en su redacción consolidada, enumera las únicas leyes con las que un objeto de metal precioso puede venderse en España: platino 999, 950, 900 y 850; oro 999, 916, 750, 585 y 375; plata 999, 925 y 800. No se admite tolerancia a la baja: una pieza marcada 750 debe tener al menos 750 milésimas.

El reglamento de 1988, en su artículo 8, sigue enumerando las cinco leyes originales y les da nombre: platino 950, oro de primera ley 750, oro de segunda ley 585, plata de primera ley 925 y plata de segunda ley 800. Si una pieza de oro o de plata no llega a la primera pero sí a la segunda, se contrasta como de segunda (artículo 9); si supera una ley oficial, cuenta como la inmediatamente inferior (artículo 10).

Por debajo de la ley mínima, la pieza no puede venderse como de metal precioso: se llama «oro de baja aleación» (o plata, o platino) y no lleva contraste (artículo 11.2 de la ley).

Ley
BOE-A-1985-12768, en vigor desde el 3 de julio de 1986
Última actualización del texto
Publicada el 21 de febrero de 2019
Reglamento
BOE-A-1988-6186, en vigor desde el 10 de septiembre de 1988
Leídos
19/10/2026

Primera ley y segunda ley en el escaparate

El reglamento obliga a que los objetos de oro y plata expuestos al público indiquen su ley de forma explícita con cuatro expresiones: «oro de primera ley», «oro de segunda ley», «plata de primera ley» y «plata de segunda ley»; el platino se presenta como «platino de ley» (artículo 67). «Plata de ley», sin más, es la forma corta que se usa en la calle.

Las tiendas deben exponer y almacenar por separado, identificados y etiquetados al menos en castellano, los objetos de metal precioso, los de baja aleación, los bañados y los chapados (artículo 58), y tienen que informar al comprador que lo pida de la ley, del fabricante y del laboratorio que puso el contraste (artículo 59).

Nada de esto tiene equivalente en una ficha de tienda china: el texto que ves está pensado para el mercado chino y lo traduce una máquina. Por eso conviene saber qué nombre le correspondería a la pieza en España, aunque nadie te lo vaya a poner en una etiqueta.

Cuatro etiquetas de escaparate con las expresiones oficiales de primera y segunda ley para oro y plata
Las expresiones del artículo 67 del reglamento, tal como aparecerían en una etiqueta. Dibujo de esta web.

Contraste de garantía y punzón de origen

Un objeto de metal precioso a la venta en España lleva dos marcas: primero la del fabricante o importador, el punzón de identificación de origen, y junto a ella el punzón de garantía, que solo pueden usar los laboratorios autorizados (artículos 4 y 10 de la ley).

El punzón de origen es de diseño libre, se registra como marca, debe ser más grande que el de garantía, no puede ir dentro de una figura geométrica y nunca alude a la ley (artículo 16 del reglamento). El de garantía lo fabrica la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre y lo estampa el laboratorio.

Las marcas se ponen donde menos dañen el diseño; en collares, colgantes y pulseras de piezas enlazadas, en la pieza de cierre (artículo 13). Las piezas muy ligeras, de menos de 7 gramos en plata, 3 en oro y 2 en platino, pueden llevar una placa soldada o una etiqueta en lugar de la marca en el cuerpo (artículos 12.3 y 66).

Las formas del punzón: rombo, elipse y rectángulo

El artículo 19 del reglamento da a cada metal una figura. El platino lleva un rombo cuyo lado mide lo mismo que su diagonal menor; el oro, una elipse con el eje mayor el doble del menor; la plata, un rectángulo horizontal con el lado mayor el doble del menor. Dentro va la ley, y a la derecha, la contraseña del laboratorio.

Cada punzón existe en dos tamaños: el rombo del platino con 1,6 o 0,8 milímetros de lado, la elipse del oro con 2 o 1 milímetro de eje mayor y el rectángulo de la plata con 4 o 2 milímetros de lado mayor. La contraseña del laboratorio combina unas siglas según el territorio con un número asignado por la administración.

Esas tres figuras son las que usa este sitio en su logotipo y en cada título de sección. Si alguna vez ves una pieza con una de ellas grabada, ya sabes que no es un adorno: es la firma de un laboratorio.

Las tres figuras del punzón de garantía español con sus medidas: rombo para platino, elipse para oro, rectángulo para plata
Formas y tamaños del artículo 19 del Real Decreto 197/1988. Las cifras de dentro son ejemplos de ley. Dibujo de esta web.

Metal dorado, metal plateado y metal chapado

Lo que no es metal precioso de ley tiene sus propios nombres. Las piezas con baño de metal precioso se llaman «metal dorado», «metal plateado» o «metal platinado»; las chapadas, «metal chapado con oro», «con plata» o «con platino», sea cual sea la ley del recubrimiento (artículo 11.3 de la ley). No pueden llevar contraste ni marcas que se le parezcan (artículo 46 del reglamento).

Su etiqueta debe decir la denominación, el metal del recubrimiento y su ley, el espesor en micras y si es chapado o electrolítico, además del nombre y el domicilio del fabricante o importador (artículo 68).

Y hay nombres prohibidos: el reglamento cita como ejemplos de denominaciones que inducen a error «oro alemán», «plata inglesa» o «similor» (artículo 69). La ley considera infracción leve usar expresiones que adjetiven el nombre de un metal precioso fuera de las autorizadas, con multas de hasta 3.005,06 euros (artículo 17.2).

Piezas importadas de fuera de la Unión

Para vender en España joyas de metal precioso que llegan de un país de fuera de la Unión Europea, la ley exige dos cosas: que cumplan todo lo anterior y que, con independencia de las marcas que traigan de origen, se contrasten en destino con el punzón de garantía de un laboratorio reconocido en España (artículo 13.1).

El reglamento añade el procedimiento: el importador marca las piezas con su punzón y las presenta en un laboratorio de contraste, con los bultos precintados por la aduana (artículo 72). Los contrastes hechos por laboratorios fuera del Estado que los habilitó, los llamados «offshore», no se reconocen.

El sello S925 o Au750 de una pieza china, por tanto, no sustituye al contraste español en una venta en España: es la declaración del fabricante según la norma china, que es otra norma y otro mercado.

Lo que estas normas no dicen de un encargo hecho desde casa

La ley habla de fabricación, tráfico y comercialización de objetos de metal precioso en España. En los textos que hemos leído no hay un artículo dedicado a una persona que encarga una pulsera para sí misma a una tienda de otro país a través de un agente. Nuestra lectura, con todas las reservas: lo normal es que esa pieza llegue sin contraste español, y eso no la convierte en otra cosa, pero sí significa que nadie en España ha comprobado su ley.

Si tu idea es revender, el caso cambia: entras en la comercialización y en el artículo 13. Antes de hacerlo, pregunta en un laboratorio de contraste o en el servicio de la comunidad autónoma que tenga la competencia; las atribuciones de la ley corresponden a las comunidades autónomas cuando así lo prevén sus estatutos (disposición adicional cuarta).

Este texto no es asesoramiento jurídico ni sustituye a una consulta. Los artículos citados están enlazados a la Ley 17/1985 y a su reglamento en el BOE, para que puedas leerlos tú.

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